Cuando la bodega ENATE decidió vincular su vino con el arte, primero a través de las etiquetas que diseñaron algunos de los mejores pintores aragoneses del momento, una obra de José Manuel Broto fue elegida para los reservas. La ampliación posterior de la bodega implementó esa vinculación dedicando uno de los nuevos espacios a la exhibición de su colección y dedicando parte del mismo a muestras temporales. Espacio que este verano alberga una colección del que ahora mismo es considerado el mejor pintor aragonés vivo.
Como advierte el texto que acompaña la muestra, Broto es para ENATE un artista muy especial, un amigo, pues desde los inicios nos ha acompañado en un viaje en el que el arte y el vino van de la mano. La bodega nace en 1991, y con la primera vendimia de uva Cabernet Sauvignon, se elabora el Enate Reserva 1992, vino que se presenta con una etiqueta de Broto. Para esta primera ocasión, el artista realiza una pintura íntima, misteriosa, una mancha que flota sobre un fondo áureo. El oro, es metal escaso, noble y perdurable, como la amistad verdadera, o como este vino, que tan bien envejece en botella.
Sigue advirtiendo el texto, preparado por la comisaria de la muestra, Lola Durán, que, en el año 2008, con motivo de la Exposición Internacional de Zaragoza, se etiquetó el vino Enate Reserva Privada 2002 con una obra donde los azules eran los protagonistas. Agua y desarrollo sostenible era el lema, y Broto concilió el vino y el agua. Y “bajó el azul, de las bóvedas altas y exclusivas”… Leer+ Revistart 223