REVISTART 216

Por Bea Maeztu
Es Miguel Núñez una suerte de alquimista del zinc y la madera. Metal y pintura se fusionan en su obra en una rica búsqueda no sólo de las texturas, sino de la expresión pura del material más allá de sus frías cualidades matéricas. La dureza se torna orgánica y flexible en sus manos, segregando quimeras espirituales de gran fuerza lírica, pero aterrizadas al presente con la energía de lo palpable.
“Cada obra puede tocarse; la textura cuenta”, afirma el artista en un pulso dialéctico que acerca la conceptualización de lo objetual con la sensibilidad perceptiva que la forma desprende. Núñez materializa ideas, configura mundos nuevos nutridos de la imaginación y de su capacidad comunicativa, que hace imprescindible el rol del espectador para apreciar sus creaciones en todo su esplendor. En sus composiciones se aprecia el mimo con el que cada elemento se encuentra conjugado, insertado, sobrepuesto e integrado, en comunión exquisita con el color y los efectos de ensamblaje tan característicos de su obra. En su legado no podemos pasar por alto la profunda poesía que incorpora a sus especiales ‘pinto-esculturas’, guiada por sugerentes títulos tales como ‘Al comprenderte recibí un regalo’, ‘Las dudas que te dan forma’ o ‘Lágrimas en los dientes’. Sugestiones que completan a nivel discursivo su trabajo estilístico y confieren todo un engranaje de símbolos, sentimientos, enigmas y juegos de palabras que no hablan sino de amor, perdón, soledad, memoria y emociones primarias… Leer + Revistart 216
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