
Archivo fotográfico del Museo Reina Sofía
El 50º aniversario de la muerte de Pablo Picasso (1881-1973) se ha celebrado, como un artista tan grande merece, con exposiciones y eventos en museos e instituciones internacionales de relevancia especial.
El Museo Reina Sofía, junto al Musée Picasso París, cierra estas efemérides con una importante exposición: Picasso 1906, donde se plantea un punto de vista diferente en cuanto a la visión que hasta ahora se tenía de un periodo esencialmente significativo, desde la contribución que el artista proyectó en esa crucial etapa que tanto significó para el arte moderno.
La muestra deja patente el sincretismo del pintor que busca, o encuentra, como él diría, nuevos cauces de inspiración en las culturas africanas y oceánicas que irrumpieron con fuerza en Alemania y París en los albores del Siglo XX, pero también, tras tener relaciones con Fernande Olivier, al visitar en verano Barcelona, Gosol y Lérida en 1906, donde bebe del románico y las esculturas prerromanas y romanas, que le fascinan. Como igualmente, en ese mismo periodo todo lo referente a las culturas egipcias y mesopotámicas, o la de la inspiradora Grecia clásica. Lo nuevo y arcaico, todo es objeto de su inquieta y creativa investigación. Es cierto que Matisse, en ese año clave para el artista malagueño de 1906, compra su primera máscara negra, comenzando con ella la importante colección que tuvo y que tanto partido sacó la aguda y genial mirada de Picasso… Leer + Revistart 219
Por Efi Cubero
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